Flow y Experiencias Pico:la magia eficiente del placer


Como ya vimos (entre otros, en El Arte de Afilar la Sierra), de los millares de taras culturales que heredamos de nuestra sociedad actual destacan todas aquellas creencias, limitantes hasta la castración, relacionadas con el esfuerzo, la mejora y la superación. Refranes y maldiciones bíblicas como “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, “Parirás con dolor”, “No pain, no gain” nos adoctrinan desde bien pequeñitos a relacionar avance con sufrimiento, superación con agobio y mejora con sacrificio, como si todo esfuerzo tuviera que ser necesariamente sinónimo de incomodidad y emociones negativas. Y así, poco a poco, vamos desarrollando una más que razonable aversión instintiva al aprendizaje, la superación personal o la mejora profesional, equiparándolos más a la martirología que a la satisfacción.

Pero, ¿Todo esfuerzo conlleva, necesariamente, sufrimiento? ¿Cada mejora precisa de sacrificio? Y más aún: ¿Podría ser el esfuerzo, más allá de sus resultados futuros,  una fuente de placer en sí mismo? Si crees que si, o como mínimo que es necesario aprender a creerlo… Sigue leyendo

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Éxito vs Integridad: el dedo y la luna


Al imbécil, le señalas la luna y mira el dedo”, proverbio zen.

Permitirme que termine el año como lo empecé: a bocajarro, sin mayores concesiones de las inevitables a la autocomplacencia. Se acaba el año, con la carga simbólica que abocamos tan cándidamente al cambio de dígito, y si hay una época fértil a las proclamas bienintencionados y los propósitos de enmienda es, precisamente, el final de cada año. Y no tengo claro si se debe a la mística del calendario, los efluvios del alcohol o la sobredosis de calorías obnubilándonos el entendimiento, pero el aquelarre se repite año tras año: reclamar para el año a estrenar todo un cúmulo de deseos que abarcan desde la salud a la riqueza pasando por la suerte o el amor. Y, obviamente, no hay nada malo en hacerlo. El desequilibrio no estriba en desear todo ello, sino en la manera de formularlo: pidiéndolo personalmente “al nuevo año”, como si fuera algo con orejas para escucharnos y brazos para ponerse manos a la obra de conseguirnos eso que deseamos. Y en pasar más tiempo deseándolo que haciendo que suceda.

Yo, un año más, me niego a pedirle nada a nadie, mucho menos a entes que no existen más allá de nuestros delirios mitologizantes, pues hace años que dejé de creer en los reyes magos, la lotería, la constitución española y el “Año Nuevo”.  Saramago escribió que “a los dioses sólo pido no pedirles nada nunca”, y yo me uno a su oración. Aunque me corrijo, si hay algo que pido para el nuevo año: integridad. Y a alguien en concreto: a mí mismo. El único al que puedo aspirar a que me haga el más mínimo caso.

Ni salud, ni dinero, ni amor a entes abstractos. Voy a limitarme a pedirme a mí mismo la madurez, responsabilidad, coherencia y sabiduría imprescindibles para ejecutar las conductas cotidianas que me ayudarán a conseguir, respecto a mis deseos, todo lo que esté en mi mano alcanzar. Dejaré de quemar incienso a los pies de las deidades a las que imploramos la realización mágica de nuestros deseos, reclamándoles el favor caprichoso del éxito, y me centraré en mi propia integridad para alcanzarlo.

Porque… ¿Qué es el éxito? ¿Y la integridad? ¿En qué se diferencian el uno de la otra? Y como absolutamente siempre: ¿Tiene alguna utilidad práctica el planteárselo? Estoy convencido que sí. Si tú también…

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Los límites infinitos de tu libertad


El concepto de Libertad es, sino el principal, uno de los puntos clave de todo proceso de Coaching: no puede haber éxito alguno si el cliente no siente, al acabar su proceso, que es libre de empezar a dar a su vida la forma que desee, y se lance a fondo  a moldearla a su gusto.  Pero, realmente: ¿Somos libres? ¿En qué consiste la libertad? Y, cómo siempre: ¿Tiene alguna utilidad práctica para nuestra vida más cotidiana el planteárnoslo? Freddy Kofman decía que “No hay nada más práctico que una buena teoría”, y yo me lo creo a pies juntillas. Si tú también… Sigue leyendo

Piscinas de perfume y mierda


A Joaquina López. Porque la vida, como la fotografía, necesita de un laboratorio donde positivar los negativos. Sin negativos no hay imágenes, pero sin positivar no hay Fotografía.

¿Qué es un problema? ¿Y una dificultad? ¿Qué los diferencia? Y, realmente, ¿Tiene alguna utilidad práctica el planteárselo? Creedme que si: en mi experiencia profesional, la mayoría de autosabotajes que impiden a mis clientes conseguir sus objetivos nacen, precisamente, de no habérselo planteado nunca. Y en obviar la otra cara de toda carencia actual: la ilusión y el reto por satisfacerla. Sigue leyendo

EL ARTE DE AFILAR LA SIERRA: la eficiencia del placer


“La mejor manera de hacer que una rosa muera es abrirla a la fuerza cuando todavía no pasa de ser una pequeña promesa de flor”, José Saramago, La Caverna

Entre los muchos Mantras culturales de nuestro Occidente contemporáneo que parecen pensados ex profeso para amargarnos la vida, destacan todos aquellos relacionados con el éxito inmediato, la productividad compulsiva y los resultados a cualquier precio. El resultadismo tiránico que la sociedad actual nos impone en cualquier ámbito de nuestra vida (con nuestra aquiescencia consciente o inconsciente, pero bien activa) consigue persuadirnos de que no sólo debemos, sino que además es lo más útil, esforzarnos sin descanso siempre por encima de nuestras posibilidades y  pasar más tiempo haciendo que pensando cómo hacer mejor.

Parece que el resultado final sólo dependa de cuántas horas le dedicamos a algo, sin importar el precio a pagar por ello. Y desde una perspectiva de productivismo de tierra quemada, parece hasta lógico: cuánto más tiempo pases haciendo, mayores resultados conseguirás. Pero, ¿Hasta qué punto es sostenible toda esta martirología del sacrificio sobredimensionado? ¿Cómo nos hace sentir, y qué repercusiones tienen esas emociones sobre nuestras relaciones con los demás… y con uno mismo? Y aún más: ¿Realmente mejora resultados toda esta apología del estrés perpetuo? Sigue leyendo

Porqué las cebras no tienen úlceras de estómago


Si hay un mal (en el panchicontento rinconcito noroccidental del planeta) que podría catalogarse de epidemia contemporánea, ése es el estrés. De terribles consecuencias fisiológicas y causante de gran parte de nuestro sufrimiento cotidiano, ¿Cómo se genera? ¿Viene dado por circunstancias externas, o nos lo provocamos nosotros mismos meramente influidos por los avatares diaros de nuestra existencia? ¿Podemos hacer algo para que, cómo las cebras, nunca suframos las resacas de las bacanales del estrés crónico que nos infringimos? ¿Cuál es el precio de plantarle cara al estrés? ¿Y el de no hacerlo? Sigue leyendo

El Yoga de la superación cotidiana


Si aprendiéramos a caminar y hablar como aprendemos en la escuela a leer y escribir, seríamos todos cojos y tartamudos”, Mark Twin

Llevo practicando yoga (con una inconstancia impropia de mi profesión) desde hace más de 7 años. De él he aprendido centenares de lecciones prácticas, pero de todas ellas destaca la tríada mágica: los tres ingredientes ineludibles de todo éxito. ¿Cómo pueden estos tres principios mágicos transformar nuestra existencia entera, de pies a cabeza? Sigue leyendo

La fuerza de las debilidades


Una vez aclarado quiénes queremos ser y qué acciones, al transformarse en hábitos, nos acercarían a ello, una miríada de manías, automatismos heredados y excusas varias (perezas, incomodidades, costumbres anquilosadas) acostumbran a interponerse entre nuestros deseos y nuestras conductas. Todo eso que llamamos debilidades, ¿Cómo pueden parecer tan fuertes? ¿De dónde sacan su poder para, con tanta eficiencia, hacernos descarrilar una y otra vez en nuestros mejores propósitos? ¿Tan fuertes son nuestras debilidades… o las fortalecemos nosotros a base de sobredimensionar nimiedades? ¿Es posible hacer que nos guste lo que nos gustaría… que nos gustase?

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¿QUIÉN SOY?


Sé que a algunos les costará creer lo que voy a afirmar: hay gente que, en este país… ¡No tiene Facebook! Y algunos de ellos, para más rareza, siguen militantemente los artículos de este blog. Y entre ellos, varios me han pedido que, para clarificar de donde parten los artículos “El Hábito SI hace al monje I: seremos lo que hacemos” y “II: el veneno antídoto de la mielina”, publique en el mismo blog la cita de S. Covey de donde ambos nacieron y que en su día colgué en Facebook. Os animo a (re)leerla: no sólo fue la semilla de los “El Hábito SI hace al monje” ya escritos, sino también del que escribiré este próximo fin de semana. En lo que ya se está convirtiendo en un hábito. Por frecuencia y por intensidad.

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El Hábito SI hace al monje II: el veneno –antídoto de la mielina


“Las cadenas del hábito son demasiado débiles para sentirlas hasta que se vuelven demasiado fuertes para romperlas”, Samuel Johnson

Ya vimos en “El Hábito si hace al monje I” que somos lo que hacemos con la suficiente reiteración como para acabar conformándonos la personalidad, los gustos y las preferencias. Lo más fascinante de esta aseveración es que no es una mera especulación filosófica, sino una realidad biológica, pues las áreas del cerebro que determinan nuestras preferencias y gustos se ven modeladas en función de nuestras acciones y pensamientos recurrentes. ¿Cómo ocurre esto? ¿Podemos entender porqué seguimos haciendo cosas que nos perjudican, y no hacemos cosas que sabemos que nos ayudarían? ¿Y el saberlo tiene alguna utilidad práctica? ¿Nos ayudará a cambiar todo aquello que queramos cambiar? De empezar a aplicarlo, te garantizo que si. Sigue leyendo

MÁSTILES II: Conductas y Soluciones


“Lo que las personas perciben como real tiene consecuencias reales en su comportamiento” William I. Thomas (teorema de Thomas)

“Las percepciones subjetivas de las personas acerca de la realidad tienen una fuerza enorme a la hora de definir su conducta”, Anton Costas

“Tal como eres, sólo así puedes ver. Cuanto más seas más verás” Luis Racionero

“El hambre y los principios, la miseria y la dignidad, las penurias y el orgullo son parejas difíciles de armonizar”, Leonardo Padura, la Neblina del Ayer

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Estiramientos Mentales II: Conductas y soluciones


1. TODO COMPORTAMIENTO TIENE UNA INTENCIÓN POSITIVA, aunque para alcanzarla, a veces, implementemos conductas contraproducentes (que, paradójicamente, nos impiden conseguir aquello que perseguíamos). Las resistencias al cambio se basan en que, como la intención última de cualquier conducta es positiva, no consentiremos en dejarla de ejecutar hasta que encontremos otras conductas alternativas que nos hagan sentir que salvaguardamos esa intención positiva final. PRIMERO DEBEMOS CAMBIAR EL CÓMO QUEREMOS CONSEGUIR, NO EL QUÉ QUEREMOS CONSEGUIR (aunque más tarde, no irá mal evaluar también las creencias que nos hacen querer lo que queremos), para aprender medios alternativos –más placenteros y eficaces- que sustituyan las conductas limitantes y nos permitan satisfacer la intención positiva que propiciaba el comportamiento contraproducente Sigue leyendo

MÁSTILES I: (I)REALIDAD


“De todas las ilusiones la más peligrosa consiste en pensar que no existe sino una sola realidad”, Paul Watzlawick

“Existe la tendencia de confundir las fronteras de la razón con las de la propia concepción de las cosas y de considerar locura todo cuanto se sitúa más allá de dichas fronteras”, Thomas Mann, Doctor Faustus

“Tus creencias no están hechas de realidades, son tus realidades las que están hechas de creencias”, R. Bandler

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El hábito SÍ hace al monje: seremos lo que hacemos


“Nosotros construimos nuestros hábitos; luego ellos nos construyen a nosotros”, sentenció el gran John Dryden. Y si de algo me han servido el Coaching, la Pedagogía, la Inteligencia Emocional y las Filosofías varias es para intentar contestarme con claridad y coraje a dos cuestiones esenciales: Quién quiero ser y a través de qué acciones podré irme acercando algo más a esa versión ansiada de mí mismo.

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Un monje fashion, un forzudo debilucho, una cebra sin úlceras, un yogui cotidiano y un afilador de sierras


En Facebook os avancé que os escribiría –para no escribiros- sobre la fascinante troupe de mis próximos posts: Un monje fashion, un forzudo debilucho, una cebra sin úlceras, un yogui cotidiano y un afilador de sierras.  En las próximas semanas, me armaré de un tal equipo de personajes para seguir aportando mis granitos de arena a vuestra superación personal. De momento, pasen y vean…

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ARQUITECTURAS DE LA DEPRESIÓN III: últimas guindillas para el pastel más amargo


Uno de los conceptos clave del Coaching es la libertad, y sólo es libre quien es autónomo. Sin confundirla con una autosuficiencia que no está al alcance de un animal gregario como el humano (el 99’99% de la humanidad necesita de los demás para subsistir y ser feliz), la autonomía de pensamiento, sentimiento y de acción es la finalidad última de todo proceso de superación personal. Sigue leyendo

ARQUITECTURAS DE LA DEPRESIÓN II: cultivando el resentimiento y la resignación


Dios, dame coraje para cambiar lo que pueda cambiar, serenidad para aceptar lo que no… y sabiduría para distinguirlo”, Sto. Tomás de Aquino

Cuanta sabiduría en tan pocas palabras. Y qué pérfida, pues tiene la desfachatez de dibujarnos impúdicamente el camino más fácil hacia una plenitud tan humilde como asequible. Así de sencillo: admitir en paz lo inevitable y lanzarse a tumba abierta sobre lo que podemos incidir. Y algo más importante: afinar el criterio como para saber diferenciar qué nos conviene aceptar y contra qué nos conviene rebelarnos. Sigue leyendo